Mostrando entradas con la etiqueta origen abogacía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta origen abogacía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de mayo de 2012

3 preguntas para elegir un buen abogado

Abogados hay muchos, casi tantos como médicos y psicólogos. Además, dentro de la carrera hay diferentes ramas que se dedican a temas específicos.



Si uno tiene la capacidad para pagar la representación de un abogado, puede buscarlo en el Colegio de Profesionales o en la guía telefónica, pero si uno no tiene el dinero (en la mayoría de los países) el Estado le proporciona uno que no cobrará honorarios.
Se necesita un abogado cuando se desencadena una situación en la que una persona debe rendir cuentas a la justicia, sea porque se lo acusa de un delito o porque se ha cometido un delito en su contra.

También los abogados tienen como tarea realizar los trámites legales necesarios para formalizar uniones civiles, divorcios, custodias, testamentos, actividades comerciales o cuando se realizan compras… todas las actividades que involucren las leyes y normativas, necesitan del consejo de un abogado especialista en el tema.
Para elegir un abogado será prudente hacerle algunas consultas durante la primera reunión:

·         Averiguar por la experiencia que tiene en casos similares, y cuál fue el último caso similar que atendió.
·         Cómo suele resolver casos similares, con juicio o con arreglo entre partes.
·         Cuánto y cómo cobra sus honorarios.

Haga una lista con al menos 3 abogados especialistas con los cuales encontrarse o que pueda hacerles estas preguntas telefónicamente. Una vez realizadas las preguntas evalúe las respuestas obtenidas y elija el que mejor lo haya hecho sentir, es decir, quien mayor confianza le haya transmitido.
Otro dato importante es que usted entienda perfectamente lo que dice su abogado. Muchas veces están acostumbrados a utilizar términos técnicos que escapan al vocabulario coloquial, no hay que temer pedirle que vuelva a explicarle los términos que no ha entendido y es fundamental que el abogado sepa volcarlos a un lenguaje más amistoso.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Breve historia de la abogacía

La abogacía es una de las profesiones más antiguas, y quizás por esto es que existan varias teorías sobre la historia de la abogacía como ejercicio de una profesión que intenta mantener la balanza de la justicia equilibrada.



La mayoría de los historiadores coinciden en que se toma la figura de abogado de la antigua Atenas, cultura de la cual también aprendimos sobre la democracia y sobre el arte de la oratoria, que mucho en está ligada a la abogacía.

En Atenas, eran los mismos ciudadanos, los que se defendían a sí mismos, pero existían también, los que les escribían los discursos, que por lo general eran los mejores oradores del lugar. Estos oradores que también eran buenos escritores, fueron quienes comenzaron a ofrecer a los ciudadanos el representarlos durante los ligios, quizás para evitar que destrozaran sus escritos o porque ellos sabrían cómo improvisar mejor en caso de que el contrincante fuera mejor orador que ellos.

También están los que dicen que los primeros abogados nacieron en Roma, porque allí las leyes estaban organizadas de forma diferente que en Atenas pero no todos las conocían perfectamente, entonces “hacían un llamado” (que podría ser la traducción del término latino advocatus) a estas personas para que los asesoren durante sus litigios. Un dato curioso es que entre los romanos se permitía ser abogadas a las mujeres de clase alta y entre ellas una de las más destacadas fue Calpurnia.

Y si a las pruebas nos remitimos… el primer texto en castellano donde se define a la abogacía es en las Siete Partidas de Alfonzo el Sabio, definición que también les atribuía todas las tareas relacionadas con las herencias, los testamentos y todo lo vinculado con las leyes.